¿Conoces ese momento en el que todo cambia? Las personas que te rodean, las cosas que te rodean... Tú mismo cambias. Comienzas a tomar decisiones, a errar respecto a ellas. A sufrir. A caer y levantarte. A caer y desplomarte. No es tan bonito como lo pintan en las canciones. Nada es fácil. Deberían de avisarnos de ello. ¿Pero por qué lo iban a hacer? Nadie les ayudó, somos su venganza. Debemos continuar con todo aquello, debemos proseguir. Debemos vivir.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Sólo una.
Todo cambió en el momento en que tu corazón dijo 'adiós'. Me regalaste tu último aliento, y yo lo guardo entre mis preciados recuerdos. Aunque no es un buen lugar por lo que a mí respecta. Te mereces más que un simple recuerdo. La memoria falla, y lo memorizado se olvida. Tu pérdida a supuesto para mí una caída en picado hacia la infelicidad. Nada es igual desde que te alejaste del mundo que hoy conocemos. Cada día me recuerda a ti. El despertar con tu melódica y cantarina voz nunca me hizo odiar un nuevo día. Es más, me hizo darle un abrazo a todo aquello que me obstaculizaba y así poder esquivarlo. Me hiciste fuerte ante el mañana, me preparaste para futuros acontecimientos, pero no me preparaste para perderte. Me has hecho crecer como persona. Gracias a ti, he aprendido y comprendido los valores que nos da la vida. Pero ahora que no estás, veo la vida desde otro punto de vista. Con otros principios y otros finales. Me doy cuenta ahora del poco tiempo que tenemos para amar y de lo mucho que lo desaprovechamos. La vida se lleva a todo aquellos que queremos. De unas formas u otras. Porque, mamá, todo cambió en el momento en que tu corazón dijo 'adiós'. Todas esas veces que me gritaste; te grité, me castigaste; me enfadé y me hiciste llorar y lloraste, quedan ahora atrás. Porque no tiene sentido recordar los malos momentos. Porque nunca supe apreciar todo aquello que hiciste por mí. Me lo diste todo, y sin pedir nada a cambio. Antepusiste mi felicidad a la tuya. Hiciste todo aquello que estuvo en tu mano para que lo tuviese todo y más. Y ahora siento que te debo algo, que te lo debo todo. Nunca te dí las gracias las suficientes veces, ni te dije que te quería todas las veces que debería habértelas dicho. Te debo la vida, te lo debo todo, y odio no poder recordarte por última vez lo importante que eres para mí. Todo cambió en el momento en que tu corazón dijo 'adiós'. Nunca pierdas a una madre, porque madre, solo hay una.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
lo has escrito tu?
ResponderEliminares precioso...
Sí, es mío...
Eliminar